Lechuga

Aporta gran cantidad de Vitamina A, C, E, B1, B2, B3, y betacarotenos: Las hojas frescas de la lechuga tiene gran cantidad de vitamina A, y beta carotenos. Si consumimos 100 gramos de lechuga fresca al día, nos aporta la cantidad necesaria recomendada de  vitamina A, y betacarotenos  en el organismo.

Tiene propiedades antioxidantes: La vitamina A, ayuda a mantener sanas las mucosas del organismo, ayuda a mejorar la piel y la visión. Al contener una gran cantidad de vitamina A, aporta al organismo una gran fuente de antioxidantes.

Contiene vitamina K: La lechuga contiene vitamina K, que tiene un papel muy importante en el metabolismo óseo, y junto con el calcio y fósforo  ayudan en el crecimiento de la masa ósea del organismo, y previene la osteoporosis. Estudios han demostrado que la vitamina K tiene un papel muy importante en la enfermedad de Alzheimer.

Aporta oligoelementos: La lechuga contiene grandes oligoelementos como el selenio, que ayuda a prevenir al organismo de contraer ciertos tipos de canceres, como el de pulmón, colon, y próstata.

Contiene folatos: Las hojas frescas de la lechuga contienen cantidades considerables de folatos. Los folatos son muy importantes para las mujeres embarazadas, sobretodo durante los primeros meses de gestación, ya que evitan defectos del tubo neural en el feto, y en el útero durante el embarazo.

Contiene Vitamina C: La vitamina C, es un potente antioxidante natural, que ayuda al cuerpo a desarrollar resistencia contra agentes infecciosos, y es el encargado de eliminar los radicales libres dañinos.